EL LECTOR ALTAMENTE EFECTIVO

El lector altamente efectivo, ¿Quién es? ¿En qué se diferencia de cualquier otro lector?. Son las primeras preguntas que asechan nuestra lógica.

Preguntas aparentemente sencillas de resolver, sin embargo requieren considerar y definir otros conceptos con profundidad.

Todos podemos ser lectores

Todos podemos leer y ser lectores, pero la acción no garantiza que nuestra lectura sea efectiva; puesto que existen limitantes interruptoras que impiden obtener una compresión clara y precisa del texto leído. Estas limitantes llevan por nombre vicios o malos hábitos en la lectura, y ralentizan nuestra velocidad lectora así como merman nuestra comprensión; ello implica dedicar mayor tiempo de nuestra vida al estudio, minimizando otras actividades vitales para el ser humano, como lo son: la actividad física que mantiene nuestra salud y las actividades de esparcimiento que fortalecen nuestra salud mental; perpetuando, así el estrés en la vida diaria.

La enfermedad del siglo: El estrés.

Ahora bien, el estrés es la enfermedad del siglo y el principal desencadenante de muchas otras enfermedades como el cáncer, la colitis nerviosa, la gastritis, lagunas mentales, alzhéimer y un sin fin más de patologías que podríamos enlistar. En nuestro organismo se producen sustancias químicas a nivel cerebral, éstas se deben mantener en ciertos niveles para mantener la salud, si en algún momento dichos niveles se disparan provocan daño orgánico y entonces aparece la enfermedad. Lo mismo sucede cuando estamos estresados, a nivel cerebral producimos altos niveles de adrenalina, nor-adrenalina y cortisol, las cuales se convierten en toxinas para nuestro cerebro, intoxican nuestra sangre, desarticulan nuestro sistema inmunológico (permitiendo el acceso a la patología), disminuyen la atención y concentración; por tanto impiden estar preparado para cualquier actividad cognitivo-motora.

Por ello es muy importante por lo tanto dominar técnicas que nos permitan ser lectores altamente efectivos, debido a que este lector actúa sin estrés y por ende su rendimiento es efectivo en todas las áreas de su vida.

A continuación, identificaremos esos malos hábitos en la lectura y los citaremos con el objetivo de que usted ubique por separado, nos convierten en un lector tradicional.

Leer palabra por palabra:

Desde pequeños fue el método con el cual aprendimos a leer, incluso la mayoría parafraseamos antes de poder pronunciar las palabras completas. Sin embargo en la actualidad es una técnica de muy poca velocidad, además de hacer vulnerable nuestra atención.

Danceo:

Es la lectura que se realiza con oscilaciones de izquierda a derecha, en el sentido de nuestra lectura.
Y lleva ese nombre porque hacemos bailar nuestra cabeza al ritmo de nuestra lectura, vicio que hace la lectura tediosa
y cansada debido a que causa contracturas en los músculos del cuello. Por demás, está decir, que limita la velocidad
porque al leer no utilizamos los ojos que son más veloces a comparación de la cabeza.

Vocalización:

Al realizar la lectura se tiende a pronunciar el texto en voz alta. Innecesario para la lectura de velocidad puesto
que los ojos se coordinan a la velocidad de la voz, y como sabemos
el sonido viaja a menor velocidad que la luz. La lectura en voz alta es útil ante un público.

Subvocalización muscular:

Mal hábito que consiste en utilizar los músculos que componen nuestro aparato fono–articulador, con ausencia del sonido pero con las mismas consecuencias negativas de una lectura lenta.

Subvocalización mental:

Como su nombre lo indica, este vicio consiste en repetir de forma mental el texto percibido, similar a
un eco que susurra lo que leemos.
De esta manera interrumpe la lectura de velocidad y sobre todo afecta la comprensión, atención y concentración.

La postura corporal y ubicación del texto:

La mayoría desconocemos que las condiciones ambientales influyen en la efectividad de la lectura y por tanto descuidamos algunos puntos clave para realizar tan importante actividad.
Lo primero es sentarnos lo más cerca de la mesa o el escritorio,con la espalda recta y descansada sobre
el respaldo de la silla, puesto que el ángulo correcto de lectura oscila entre los 90° y 45° grados.
Entre el libro y nosotros debe existir una mano de distancia, para evitar utilizar el danceo.
La lectura se debe realizar en una mesa o escritorio cuidando la adecuada ventilación e iluminación.

Un lector altamente efectivo dominará técnicas que le permitan eliminar estos vicios en la lectura y con ello mantener una lectura de velocidad y comprensión.

¿Quieres conocer tus parámetros de lectura? Da clic a este enlace y averígualo.